Líderes benevolentes: Discurso de grados abril 8 de 2024

8 de abril del 2024

En la reciente ceremonia de grados de la Universidad de los Andes,  la rectora destacó la resiliencia de los graduandos, quienes enfrentaron desafíos significativos durante la pandemia, adaptándose y superando obstáculos únicos. Se enfatizó la importancia de la formación ciudadana, el fortalecimiento de las democracias y el papel crucial de las universidades en promover el pensamiento crítico y la diversidad. En su discurso, se hizo un llamado a la necesidad de liderazgos constructivos para enfrentar los desafíos globales actuales, promoviendo la colaboración, la valentía y la integridad en la búsqueda del bien común.

«Las universidades debemos transformarnos para formar a nuestros jóvenes para la ciudadanía democrática de los nuevos tiempos. Estos son los tiempos en los que el sesgo de confirmación se vuelve el principal obstáculo para el pensamiento crítico. Las universidades debemos estar más comprometidas que nunca con la apertura al cuestionamiento, con la diversidad de opiniones en nuestros campus, con el desacuerdo constructivo que siempre ha caracterizado a la educación superior.» Raquel Bernal

Vea el discurso completo aquí: Líderes benevolentes | Discurso de la rectora Raquel Bernal en los Grados Uniandes 2024-1

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Queridas y queridos graduandos, padres de familia, decanos, profesores, directivos, miembros del consejo superior, invitados especiales y amigos. Un saludo especial a nuestro orador principal de esta ceremonia, el Profesor Joybrato Mukherjee, Rector de la Universidad de Colonia en Alemania, a nuestro orador especial en representación de los estudiantes Juan Moncaleano, graduando del Programa de Gobierno y Asuntos Públicos, y al Presidente del Consejo Superior, Dr. Carlos Vegalara. Bienvenidos todos y todas a nuestra ceremonia de grados.

Gran parte de nuestros graduandos hoy, entraron a la universidad o habían apenas entrado cuando inició la pandemia. No fue un período fácil para ustedes porque fueron primíparos hasta cuando llegaron a la universidad en tercer o cuarto semestre. Estamos conscientes de que esto implicó muchos retos para ustedes. Así que quiero felicitarlos por su resiliencia y capacidad de adaptación porque aquí están, preparados para graduarse, con muchos aprendizajes durante este difícil período y habiendo superado obstáculos difíciles que decenas de otras generaciones nunca habíamos tenido. Deben trasegar el camino que ahora continúan con esta misma capacidad de adaptación.

Para nosotros es una alegría y un honor acompañar a nuestros graduandos y sus familias en este momento de celebración, el cierre de una época y el inicio de una nueva etapa en sus vidas. Felicitaciones a nuestras y nuestros estudiantes por su dedicación y esfuerzo, felicitaciones por representar el espíritu Uniandino, por acoger los valores de esta Universidad en cada acción que emprendieron a su paso por aquí. Felicitaciones por este logro y por lo que desde ahora continuarán haciendo por la sociedad y por este país. Recuerden que esta siempre será su casa.

Quisiera pedirles hoy que agradezcan con cariño a aquellos que los acompañaron en este camino, que los apoyaron en sus momentos difíciles y que festejaron junto a ustedes sus momentos más felices.

La Universidad de los Andes tiene un modelo de educación liberal inspirado en las universidades de artes liberales de Estados Unidos. Esto quiere decir que creemos en la formación ciudadana sustentada en una visión profundamente humanística, que nuestro currículo forma y fortalece las competencias que acompañan el ejercicio democrático ético y riguroso, que formamos a las personas para que puedan contribuir a un bien común por encima del interés individual. Esta promesa de valor implica un pensum especial, un diseño pedagógico con propósito, la declaración de las competencias que se requieren para que las personas podamos contribuir a las sociedades que habitamos.

Por supuesto, habrá que ganarse la vida con alguna profesión, pero la principal responsabilidad de las Universidades es formar personas que protegen las democracias y quieren trabajar por comunidades más sostenibles, equitativas y justas.

Veo con gran preocupación la fragilidad que enfrentan las democracias en esta coyuntura. Amenazadas por líderes autocráticos, líderes populistas, líderes que promueven la polarización y la desinformación. Veo con gran preocupación la escasez de liderazgos constructivos en el mundo. Las democracias se alimentan -según Johnathan Haidt- de tres factores fundamentales: el capital social, es decir, las redes y conexiones entre ciudadanos que se nutren de confianza mutua, instituciones sólidas, e historias compartidas de lo que somos.

Varios factores han ido debilitando estos tres factores críticos para las democracias en muchas partes del mundo: las redes sociales, el aislamiento como consecuencia de la pandemia y la tecnología, los retos globales como el cambio climático y los conflictos geopolíticos que generan desconfianza en los Estados y las instituciones, y la creciente desigualdad económica en la gran mayoría de países, los gobiernos le han incumplido a millones de personas que viven en pobreza y condiciones de miseria, sin oportunidades ni aspiraciones.

La polarización en muchas democracias del mundo se está convirtiendo en un círculo vicioso complicado que destierra a los moderados, promueve a los extremistas y limita la capacidad de acción de los gobiernos incluso en tiempos de emergencia. Con democracias frágiles no podremos superar la policrisis que enfrenta la humanidad: conflictos geopolíticos en aumento y de carácter crónico; el cambio climático que amenaza con hambrunas, inundaciones e incendios; la desigualdad rampante; el envejecimiento de la población; y los impactos de la pandemia sobre la salud mental entre otros más. Como si cada uno fuera poca cosa, la conexión entre todas las crisis es definitivamente mayor que la suma de las partes.

Las universidades debemos transformarnos para formar a nuestros jóvenes para la ciudadanía democrática de los nuevos tiempos. Estos son los tiempos en los que el sesgo de confirmación se vuelve el principal obstáculo para el pensamiento crítico. Las universidades debemos estar más comprometidas que nunca con la apertura al cuestionamiento, con la diversidad de opiniones en nuestros campus, con el desacuerdo constructivo que siempre ha caracterizado a la educación superior. Debemos ser el espacio en el que se pueden cuestionar los prejuicios y las preconcepciones.

La única manera de vencer el sesgo de confirmación tan prevalente en las redes, es entablar diálogos respetuosos con aquellos que son diferentes a nosotros. Y las universidades somos los espacios idóneos para promover estas conversaciones.

El profesor Daniel Kahneman, premio Nobel de Economía en 2002 por sus investigaciones que integraban la psicología, el comportamiento humano y la economía (quién falleció la semana pasada a la edad de 90), insistía en trabajar con personas con quienes estaba en desacuerdo.

Decía que prefería trabajar con sus adversarios intelectuales que con sus colegas cercanos porque sólo así tenía una esperanza de descubrir la verdad e inclusive de darse cuenta de que él estaba equivocado. Le llamaba la “colaboración entre adversarios”. Lo interesante de esa colaboración es que ninguno de los participantes está interesado en ganar sino encontrar la verdad juntos.

Por eso la diversidad es tan importante en todas las comunidades, incluidas las universidades. La diversidad enriquece la conversación, enriquece la discusión. Nos permita entablar debates con aquellos con quienes no estamos de acuerdo, y sólo así existe una posibilidad de llegar a consensos.

Esto será prácticamente imposible si hablamos siempre con nuestros iguales. Sin intentar comprender las realidades desde la perspectiva de otros. Esto será prácticamente imposible si hablamos siempre con nuestros iguales. Sin intentar comprender las realidades desde la perspectiva de otros. La diversidad requiere las organizaciones estemos compuestas por diferentes tipos de personas por género, proveniencia, condición socioeconómica, edad, experticia, creencias religiosas y políticas, capacidades y habilidades.

La inclusión en una organización requiere que efectivamente todas las personas independientemente de sus características puedan aportar a la organización porque no hay barreras, prejuiciosos o políticas institucionales que lo impidan, al contrario, lo promueven. En ambas cosas debemos reforzar nuestro trabajo. En ambas cosas debemos reforzar nuestro trabajo.

Es nuestra tarea desde las universidades promover esa pluralidad. Facilitar estas conversaciones. Enseñarles a nuestros estudiantes que estos debates se tratan de aprender y no de ganar.

Nadie gana si no llegamos a consensos y acuerdos para un contrato social justo y equitativo. Todos y cada uno de nosotros debe hacer lo que está en sus manos para proteger la democracia, una gobernanza de, para y por las personas.

Creo que es un momento en el que la formación para el liderazgo (todo tipo de liderazgo) se vuelve fundamental. Enfrentamos demasiados retos y necesitamos líderes que construyan, líderes que vean el valor de la democracia, líderes que vean el valor de las sociedades equitativas y justas, en las que todos tenemos oportunidades.

Ahora es su turno, mis queridos graduandos, el turno de ser ustedes los líderes que necesita el país, que necesita el mundo. Se llevan muchas herramientas de Uniandes: una visión amplia del mundo, una formación humanística, principios éticos que los distinguen, equipados con pensamiento crítico para enfrentar múltiples retos y oportunidades. Sé que están en perfecta capacidad de continuar aprendiendo a lo largo de sus vidas de manera autónoma para ser los líderes que necesitamos que sean. Quizás toque perfeccionar aquello del trabajo colaborativo…

En esta crisis de liderazgos, necesitamos que ustedes sean luz. Esto no significa que ustedes todos deben ser presidentes o presidentas de la República. Ustedes serán líderes desde muchos sitios y tipos de organizaciones. En todas partes hay que marcar una diferencia, promover el bien común, diseñar proyectos que construyan país, fortalecer las historias compartidas, contribuir a la equidad.

En la empresa privada, en las multilaterales, en los gobiernos nacionales y locales, en los emprendimientos personales, en las empresas familiares, y en las instituciones educativas, inclusive en las redes por Dios, en todas partes necesitamos este liderazgo.

No tengo la menor duda de que todos estarán en sitios en donde serán muy visibles, mucha gente los estará viendo, desde el lugar desde donde decidan ejercer la influencia que tendrán en la construcción de sus proyectos de vida, trabajen sobre un liderazgo positivo. Sean conscientes de que con esa influencia ustedes tendrán la capacidad de cambiar comportamientos y cambiar decisiones de las personas a quienes lideran. Y por eso deben ejercerla con gran responsabilidad. Hay unas influencias por estas épocas que son más despreciables que admirables. Claramente no soy fan de las redes.

Quisiera ofrecerles hoy cuatro sugerencias para moldear ese liderazgo transformador.

Primero, manténganse alejados del liderazgo mezquino, egoísta, sediento de poder. El liderazgo no es para servirse a uno mismo, es para servir a los demás. El liderazgo transformador procura un bien mayor, no un bien personal. Creo que gran parte de la crisis actual de liderazgo se debe a esto: las personas se apegan al poder, se dejan tentar por él, y luego sólo quieren más sin entender para qué. Piensen en el liderazgo como algo más potente que solo poder, en realidad es la capacidad de transformar para bien las vidas de otras personas. Y eso sí que trae satisfacción. Entiendan que el poder que otorga el liderazgo es pasajero. Por tanto, no tiene sentido aferrarse a él sino aprovecharlo para tener impacto y hacer cosas que redunden en bienestar para muchos.

Segundo, los líderes deben ser valientes. El liderazgo no es un concurso de belleza, el liderazgo es la oportunidad de crear, transformar, actuar para un mundo mejor. Y eso, queridos/as graduandos, requiere valentía. Muchas decisiones que hay que tomar son difíciles, tienen impactos en las personas, pueden ser dolorosas. Pero para tener impacto hay que tomar riesgos, soñar en grande, tener ambiciones que superan lo que soñamos.

En mi evaluación de primer año, el comité directivo (mis jefes) me dijeron que yo era demasiado perfeccionista, y que a veces había que avanzar aún con incertidumbre. Me dijeron que lo perfecto es enemigo de lo bueno. Es verdad, aléjense del perfeccionismo pero nunca nunca del aprendizaje continuo (que es algo que ustedes graduándose de Los Andes sabrán hacer muy bien). Nadie se las sabe todas. Todos deben estudiar, aprender y experimentar para llegar a las soluciones que sean lo más efectivas y eficientes posible. Y está bien reconocer que no lo saben todo. Está bien pedir ayuda. Está bien aprender de otros líderes.

Tercero, el líder transformador se rodea del mejor equipo de personas posible. De las super estrellas en sus campos de acción. Esto parece obvio pero muchos líderes prefieren no ser opacados. Esto es un error. El trabajo colaborativo es indispensable en estos tiempos y es evidente que estos equipos poderosos son más grandes que la suma de las individualidades. Mi equipo directivo está compuesto de geniazos. Pero sobre todo, son personas que comparten mi visión de liderazgo. Debe haber acuerdo respecto a la forma en que los líderes positivos deben construir.

Debe ser un equipo que está sintonizado. La tarea del líder es hacer crecer ese grupo, ayudarlos a cumplir sus sueños y propósitos de vida y acompañarlos en el camino de encontrar su máximo potencial. El trabajo colaborativo en estos tiempos es lo más importante en una organización. Es imposible crear, innovar y transformar en estos tiempos que cambian vertiginosamente y son tan inciertos, sin el trabajo conjunto.

Cuarto, la tarea del líder es inspirar, invitar a su comunidad a un futuro compartido, a un sueño conjunto. Ese líder puede transmitir de manera clara de qué forma la labor de cada persona en la organización contribuye a mejores comunidades, a un mejor país, y a un mejor mundo.

El líder conecta el propósito de vida de las personas con el propósito mayor de la organización. Le da una razón para levantarse cada mañana y trabajar con entusiasmo por ese sueño. Por eso el líder debe estar en esa posición convencido de cambian el mundo, de que el esfuerzo se traduce en un resultado mayor, en una transformación que cambia vidas.

En un foro alguien de la audiencia pidió la palabra y me dijo: me encanta lo que está diciendo, el futuro que te sueñas para la universidad tiene sentido, pero y yo qué, mi rol en la universidad en qué sentido es importante para ti, porque a mí me debe importar. Y después me contó la siguiente historia. En un sitio de construcción, le pregunté a una persona: ¿qué estás haciendo aquí?, ¿cuál es tu labor? Y la persona contestó que trasladaba ladrillos desde aquí hasta allá. Luego le pregunté a una segunda persona qué estaba haciendo en aquella construcción. Esa persona me contestó que estaba construyendo una catedral que sería la más importante de la ciudad. La diferencia entre trasladar ladrillos de aquí para allá y ser parte de la construcción de la catedral mayor se encuentra en el líder.

En estas épocas de temor por tanta incertidumbre, de escasez de líderes que inspiren y a quienes queramos seguir, de discusiones desagradables en redes y falta de amor por la búsqueda del conocimiento y la verdad, ustedes deben ser líderes transformadores que no se aferran al poder por el poder sino que buscan el bien común, que son valientes y están dispuestos a aceptar sus limitaciones, a convocar equipos excepcionales y a inspirar con generosidad y humildad. Por supuesto, decía Eisenhower, la cualidad suprema del buen líder es la integridad incuestionable.

La universidad seguirá comprometida con la formación de jóvenes como ustedes que sean los líderes maravillosos del mañana. La educación de alta calidad es la fuente del buen liderazgo.

En palabras de John F Kennedy, el liderazgo y el aprendizaje son indispensables el uno para el otro.

El mundo los necesita.

Aquí comienza este camino para ustedes. Hagan este viaje con gratitud y valentía. Caminen siempre acompañados y nunca se pongan límites innecesarios a ustedes mismos. Ustedes son tan grandes como quieran ser.

Felicitaciones, mis mejores deseos, buen viento y buena mar.

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